Algunas personas que recibieron tratamiento contra el cáncer durante la infancia pueden, en el futuro, sufrir trastornos hormonales (endocrinológicos) como consecuencia de los cambios en la función de un sistema complejo de glándulas llamado sistema endocrinológico.
¿Qué es el sistema endocrinológico?
El sistema endocrinológico está formado por un grupo de glándulas que controlan muchas funciones del organismo, como el crecimiento, la pubertad, la energía, la producción de orina y la respuesta a situaciones de estrés. Las glándulas del sistema endocrinológico son: la hipófisis, el hipotálamo, la tiroidea, las suprarrenales, el páncreas, los ovarios (en las mujeres) y los testículos (en los hombres). La hipófisis y el hipotálamo reciben el nombre de “glándulas maestras”, porque controlan a varias glándulas del sistema endocrinológico. Desafortunadamente, los tratamientos contra el cáncer pueden producir efectos adversos en el sistema endocrinológico, lo que ocasiona una cantidad de trastornos en el paciente.
¿Qué son las hormonas?
Las hormonas son mensajeros químicos que transportan información desde las glándulas del sistema endocrinológico hacia las células del organismo. El sistema endocrinológico produce muchas hormonas (como las hormonas del crecimiento, las hormonas sexuales, las hormonas suprarrenales y las hormonas tiroideas) que trabajan juntas para realizar muchas funciones específicas del organismo.
¿Qué es la hiperprolactinemia?
La hiperprolactinemia es la elevación de la concentración de una hormona llamada prolactina en el organismo. La prolactina es una hormona segregada por la glándula hipófisis. Sus funciones principales son el crecimiento de los senos de la mujer durante el embarazo y la producción de la leche materna luego del parto. Una producción excesiva de prolactina puede afectar el sistema reproductivo, causando trastornos ováricos (en las mujeres) o problemas testiculares (en los hombres).
En las mujeres, una elevación de prolactina puede ocasionar un trastorno conocido como “galactorrea”, que es la producción de leche en una mujer que no se encuentra amamantando, así como una irregularidad de los períodos menstruales o la ausencia de los mismos.
En los hombres, la hiperprolactinemia puede ocasionar galactorrea, así como una disminución en los niveles de testosterona que puede resultar en una disminución del deseo sexual (libido).
En niños y adolescentes, un exceso en los niveles de prolactina puede interferir en el desarrollo puberal.
Factores de riesgo de hiperprolactinemia
El riesgo de hiperprolactinemia luego de un tratamiento contra el cáncer es relativamente bajo. Los factores de riesgo son:
- Haber recibido tratamiento con radioterapia en la hipófisis en dosis de 50 Gy (5000 cGy/rads) o superior;
- Aparición de un tumor secundario (con frecuencia no canceroso) en la región de la hipófisis;
- Embarazo;
- Ciertos medicamentos o drogas (como la mariguana o el consumo de bebidas alcohólicas);
- En casos excepcionales, insuficiencia de la glándula tiroidea (cuando la misma no segrega una cantidad suficiente de hormonas tiroideas) puede ocasionar una hiperprolactinemia. Cuando el endocrinólogo resuelve la insuficiencia de la glándula tiroidea se equilibra el nivel de prolactina.
Estudios recomendados
Todos los sobrevivientes del cáncer deben realizar un control médico completo. Si se sospecha de hiperprolactinemia, debe realizarse un análisis de prolactina en la sangre. Si se detecta un problema, el médico puede solicitar otros estudios (como TC o RMI del cerebro) y derivar al paciente al endocrinólogo, quien realizará una evaluación más exhaustiva.
¿Cuál es el tratamiento para la hiperprolactinemia?
El endocrinólogo receta una medicación con el objetivo de suprimir la producción de prolactina. En caso de detectar la presencia de un tumor, los especialistas evaluarán la posibilidad de realizar una cirugía o un tratamiento con radioterapia. El tratamiento se adapta a cada paciente en particular.
- Debra Eshelman, RN, MSN, CPNP