El “duelo anticipado” es el periodo en el cual los padres se “preparan” para la pérdida de su hijo. En actualidad el proceso del duelo comienza antes de que el nino fallece, mientras que empieza a aceptar la realidad de su muerte y la perdida que va a ocurrir. Luego del fallecimiento del niño, es muy probable que los padres comiencen a transitar un periodo de gran desazón. Cada persona realiza un duelo diferente y no existe un tiempo establecido. Procura no comparar tus sentimientos con los de otras personas que también perdieron a algún ser amado, y no te impongas un límite de tiempo para expresar tus emociones.
A veces sucede que personas cercanas, a pesar de sus buenas intenciones, realizan comentarios inadecuados, como por ejemplo: "Ya han pasado seis meses, ¿cuándo comenzarás a vivir nuevamente?". Recuerda que cada persona vive la pérdida de un ser amado de modo diferente y personal.
El duelo del hombre es diferente al duelo de la mujer. Esto produce situaciones de tensión en muchos matrimonios, ya que cada uno siente que sus emociones son diferentes a las de su compañero. Puede resultar de gran utilidad conversar con un amigo o alguien que haya vivido una experiencia similar. También existen programas o grupos de apoyo para personas en proceso de duelo, organizados por hospitales o centros de cuidado de enfermos terminales. Si bien todos estos grupos admiten a personas que perdieron un niño, lo más adecuado para los padres es encontrar grupos específicos de otros padres que a su vez sufrieron el fallecimiento de un niño o un adolescente. El intercambio con otros padres resultará de mucha ayuda. También existen asesores particulares para los padres u otros integrantes de la familia. Las familias que recibieron la asistencia de un centro de cuidado de enfermos terminales reciben, habitualmente, ayuda durante el duelo como mínimo durante doce meses luego del fallecimiento del niño.
Si bien no existen reglas acerca del proceso de duelo, los especialistas determinaron que puede producirse, en ciertos casos, un “duelo patológico”. Se trata de situaciones en las cuales la persona se encuentra absolutamente paralizada por el dolor, incapaz de seguir adelante con su vida. Estas personas con frecuencia realizan conductas autodestructivas y son incapaces de cuidar de sí mismas. Si conoces a alguien que se comporta de esta forma y que no puede sobrellevar su proceso de duelo dentro de parámetros normales, debes solicitar el asesoramiento de un especialista o de un grupo de apoyo. El médico de cabecera de la familia puede ayudarlos a contactarse con un especialista.
Es muy importante recordar que el proceso de duelo es necesario y saludable. Esta etapa ayuda a cada integrante de la familia a sobrellevar la situación vivida y a volver a vivir. Por supuesto, seguir adelante con la vida no significa olvidar al niño. Algunos padres creen que si dejan de sentir dolor están olvidando a su hijo y que no lo amaron lo suficiente. En realidad, la mejor forma de rendir homenaje al niño que ya no está es continuar viviendo, en especial ayudando a otras personas a alcanzar sus metas y a cumplir sus sueños. Nunca olvidarás a tu hijo, y la tristeza nunca desaparecerá por completo. Honrando la memoria del niño que ya no está con buenas acciones reconfortará tu alma y te brindará paz interior.
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February 2007