El riesgo del cáncer aumenta con la edad, y algunas personas que sobrevivieron a algún tipo de cáncer durante la infancia poseen un riesgo levemente mayor de sufrir un segundo tipo de cáncer.
¿Qué factores aumentan el riesgo de sufrir un segundo tipo de cáncer?
Ciertos medicamentos quimioterapéuticos llamados agentes alquilantes (como la ciclofosfamida o el nitrógeno de mostaza), las epipodofilotoxinas (como el etopósido, el tenipósido), y las antraciclinas (como la doxorrubicina y la daunarrubicina) pueden aumentar el riesgo de sufrir una leucemia secundaria dentro de los diez años siguientes al tratamiento.
Los pacientes que recibieron Radioterapia poseen mayor riesgo de sufrir la aparición de un tumor sólido en el futuro, usualmente alrededor de los diez años posteriores al tratamiento original. Podemos mencionar entre los tipos de cáncer secundario más frecuentes: cáncer de la piel, cáncer del seno, cáncer en el cerebro, en la columna vertebral, en la glándula tiroides y en los huesos.
La historia familiar de ciertos tipos de cáncer puede aumentar el riesgo de sufrir un segundo tipo de cáncer. No obstante, es poco frecuente, con un índice de menos del 10% de los pacientes. Si tienes dudas acerca de un tipo de cáncer en tu historia familiar, puede consultarlo con un especialista.
Cómo prevenir un segundo tipo de cáncer
- Realiza un control médico completo por lo menos una vez por año. Si existe riesgo de un segundo tipo de cáncer, el especialista solicitará estudios adicionales;
- Realiza todos los estudios de diagnóstico según tu edad, sexo e historia de tratamiento recibido;
- No fumes ni mastiques tabaco. Evita la exposición pasiva al humo del cigarrillo;
- Protege tu piel de la exposición solar para evitar el cáncer de piel. No procures un color bronceado. Utiliza protector solar con pantalla (SPF) 15 o superior. Utiliza vestimenta adecuada para protegerte del sol y evita realizar actividades al aire libre entre las 10 am y las 2 pm;
- Consume bebidas alcohólicas con moderación;
- Consume una dieta bien balanceada y con pocas grasas. Aumenta el consumo de fibras, frutas y vegetales, incluyendo las crucíferas como el brócoli, el coliflor y los repollitos de Bruselas. Evita los alimentos curados en sal, los pepinos y las carnes con conservantes (nitritos);
- Consulta con un médico si observas síntomas extraños.